
Bajo la conducción de Cristian Chivu, el Nerazzurro logró el doblete doméstico después de la decepción en la Champions.
A tres fechas del final de la Serie A, Inter concluyó su campaña de dominio total con el Scudetto. Un título que no dejó dudas, porque el equipo de Milán lideró el campeonato italiano desde el comienzo y fue un justo campeón. Días después, coronó un doblete histórico con la conquista de la Copa Italia al vencer a Lazio en la final. Así, cerró la temporada con los dos títulos más importantes del país y confirmó una hegemonía nacional total que de todos modos no pudo trasladarse al ámbito europeo.
El entrenador, Cristian Chivu, soportó críticas casi desde que asumió el cargo, antes del Mundial de clubes en el que apenas llegó a octavos de final. Ahora las dudas fueron aplacadas y el equipo está obtuvo su primer doblete doméstico desde aquel legendario triplete de 2010, cuando el rumano ocupaba el lateral izquierdo.
Sin embargo, el dominio que ejerce en su país no se extendió a Europa, donde se vio una fuerte regresión con respecto al plantel que alcanzó la final de la Champions League en la temporada anterior. Por ese motivo, en los meses posteriores a la eliminación en los playoffs a manos de Bodo/Glimt tomó fuerza el nombre de Diego Simeone como posible sustituto en caso de no alcanzar los demás objetivos, pero la intención de la directiva es, por el momento, de confiar en su actual entrenador.
El dominio en Italia y el contraste en el continente
Esta preparación, seguida de una decepcionante participación en el Mundial de Clubes, generaron que las expectativas de Inter para la temporada fueran más bajas de lo que venían siendo en años anteriores. Ciertamente se esperaba que de mínima pelee por el campeonato gracias a mantener buena parte del plantel de años anteriores, pero la renovación aún no había llegado aún, y su columna vertebral, compuesta por figuras como Henrikh Mkhitaryan, Hakan Calhanoglu, Piotr Zielinski, Nicolò Barella, Alessandro Bastoni, Federico Dimarco, Stefan de Vrij y Lautaro Martínez, está o muy cerca o bien entrados en los 30 años.
Donde más se notó esta dificultad para dar el siguiente paso fue en la Champions. Como finalista en la pasada edición del torneo, campaña donde superó a Arsenal, Bayern Munich y Barcelona (aunque fue aplastado por PSG en un 5-0 en la definición), fue difícil de digerir para los hinchas que su equipo cayera de manera consecutiva frente a los dos primeros y Atlético de Madrid, lo que evitó que entrara entre los primeros 8 de la fase liga. Pero luego sucedió la eliminación en los playoffs con Bodo/Glimt, que lo superó por 3-1 en Noruega y luego también lo venció en el Giuseppe Meazza por 2-1, en uno de los episodios más incómodos de Inter en su historia reciente.